Envejecimiento activo

Centro de Dia El Enebral en Madrid

Cuando hablamos de envejecimiento activo, nos estamos refiriendo al funcionamiento óptimo de nuestras fortalezas físicas, cognitivas y sociales. Es decir, en vez de considerar la tercera edad como una etapa de declive, o de disminución progresiva e irreversible de nuestras capacidades, lo hacemos desde un prisma de optimización positivo.

Aprovechando todos los recursos y las oportunidades de bienestar físico, social y mental con las que aumentamos nuestra esperanza y calidad de vida.

Se trata, a fin de cuentas, de encontrar la forma de ir sumando años a la vida, pero sin dejar de sumar vida a todos esos años. Y una de esas maneras para lograrlo con éxito, es la participación social.

La participación social en los adultos mayores, es capaz de reforzar lazos de solidaridad y unión, haciendo más comprensible la noción de interés general y permitiendo a los individuos sentirse parte del grupo de una forma más activa.

Su importancia, no solo se justifica por su peso cuantitativo en nuestra sociedad. Numerosos estudios han determinado que esa participación, que hace que los individuos se sientan integrados en la sociedad, contribuye a alargar la vida, y lo que es aún más interesante, a hacerla más útil y placentera.

envejecimiento activo en centros de dia

Envejecer activamente, cuidando las capacidades fisicas, cognitivas y sociales, nos permite disfrutar de una mayor calidad de vida.

En El Enebral somos conscientes de que las personas adultas mayores, poseen un capital humano de gran valor. Es sin duda un privilegio que podamos aprovechar y potenciar todo lo que tienen que aportar a favor del conjunto de nuestra sociedad.

Por eso, es necesario ubicar a las personas adultas mayores, en un mejor lugar para defender su posición, su rol social e impedir de esta manera, actitudes de desprecio o marginación.

A modo de resumen podemos decir que, la participación social es un mecanismo que protege y promociona el envejecimiento activo. Y es que puede que los años sean capaces de arrugar la piel, pero renunciar a la curiosidad y al entusiasmo, es seguro que arruga el alma.